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7 Trucos para Perder Peso

Trucos para perder peso
Foto de Natasia Causse en flickr.com

Olvida las dietas estrictas, con las cuales hay alta probabilidad de abandono, ya que son un cambio drástico en tus hábitos alimenticios, es preferible incorporar progresivamente hábitos saludables dentro de tu dieta actual.

Estos hábitos, una vez formen parte de tu rutina alimentaria, reducirán tu peso progresivamente y de forma duradera. Si además incorporas algún ejercicio físico los cambios serán más notables.

1. No te saltes el Desayuno

Desayuna todos los días. No en vano se considera la comida más importante del día. Después de estar de 8 a 10 horas de ayuno durante la noche, tu cuerpo necesita nutrientes para comenzar a activarse.

El desayuno debería incluir fruta, cereales integrales y proteína. No debes preocuparte por las cantidades ya que tu cuerpo está bajo de energía y usará estas calorías para recuperarse de la noche.

2. Come 5 veces al día

Comer 5 veces al día, en lugar de las 3 tradicionales, acelera tu metabolismo y hace que asimiles mejor los nutrientes de los alimentos.

Desayuno   –   Media Mañana   –   Comida   –   Media Tarde   –   Cena

El sistema digestivo consume energía para digerir y absorber los alimentos, así que al comer 5 veces estamos quemando calorías constantemente. Además los espacios de ayuno entre comidas se reducen a 3 horas, por lo que evitamos que el metabolismo entre en ‘modo ahorro’ a causa de largos periodos sin recibir alimentos.

Al comer más frecuentemente, llegarás a las comidas con menos hambre y las raciones serán más pequeñas facilitando la absorción de los nutrientes. Las comidas muy abundantes dificultan la digestión y no aprovechan los alimentos.

3. Bebe mucha agua

En gran parte somos agua. Entre un 70 – 80% de nuestro cuerpo es agua y por tanto es un componente muy importante en nuestro organismo. Perdemos agua constantemente a través de la orina, el sudor y la respiración.

El agua es clave en los procesos de depuración de nuestro cuerpo y ayuda a eliminar las toxinas acumuladas. Así que la su escasez merma nuestra capacidad de recuperación.

Toma un mínimo de 1,5 litros de agua al día (8 vasos) preferiblemente entre comidas. Tomar un vaso de agua en ayunas es beneficioso para depurar el organismo y antes de las comidas te ayudará a comer menos.

4. Toma más proteína

La proteína se utiliza para construir y preservar el tejido muscular. La masa muscular consume energía, así que si pierdes  músculo tu metabolismo se hará más lento y quemará menos calorías.

Los alimentos ricos en proteínas llenan más y te saciarás antes. También se consume más energía en su proceso digestivo.

Reparte porciones de proteína en tus 5 comidas para asegurar un aporte constante de este nutriente (yogur, queso, carne, pescado, huevos, legumbres…).

5. Elige carbohidratos complejos

Los carbohidratos complejos liberan su energía lentamente durante las 2-3 horas siguientes a la digestión. Esto ayuda a tener un aporte progresivo de calorías a medida que nuestro cuerpo las necesita. Los carbohidratos complejos se encuentran principalmente en cereales integrales (pasta, arroz), legumbres y verduras.

Los carbohidratos simples (azúcares) liberan su energía rápidamente generando una subida brusca de azúcar en sangre. Esto obliga al organismo a producir gran cantidad de insulina para bajar los niveles de azúcar, que si no se consumen en aproximadamente 1 hora se almacenarán transformados en grasa.

Aliméntate durante todo el día con carbohidratos complejos. Y si aun así, quieres comer algo de azúcares, hazlo siempre antes de realizar una actividad física que permita consumirlos.

6. Consume grasas buenas

No todas las grasas son malas. Debes saber que hay diferentes tipos de grasas y que no es bueno eliminarlas todas pues realizan funciones importantes en nuestro organismo.

Las grasas malas son las ‘saturadas’, que están relacionadas con el aumento del colesterol malo (LDL) y con las enfermedades cardiovasculares. Las contienen las carnes, leche y sus derivados (tocino, embutidos, patés, mantequilla, nata…)

Las grasas buenas son las ‘insaturadas’, y al contrario que las malas, éstas ayudan a eliminar el colesterol y son ricas en ácidos grasos esenciales (omega3 y omega6). Las contienen los aceites vegetales, semillas y pescados (aceite de oliva, aguacate, nueces, semillas de girasol, pescado azul…)

Aunque hay gran diferencia en la función de las grasas buenas, son tan calóricas como las malas, así que debemos tomarlas con moderación.

7. Toma más fibra

La fibra ayuda a sentirse saciado antes, y por tanto reducir la cantidad de alimentos que tomamos. Al absorber líquidos, aumenta el volumen de los alimentos en el estómago.

Retiene al colesterol y lo arrastra por el intestino evitando su absorción, además  favorece el tránsito y evita el estreñimiento.

La fibra la encontrarás en cereales integrales (arroz, pasta, avena…), legumbres, frutas y verduras.

Sigue estos consejos antes de iniciar ningún plan o dieta estrictos, conseguirás resultados progresivos y duraderos. Y lo más importante, tu cuerpo ganará en salud.

Fuente: HSNblog

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